Los cinco corazones representan el amor desde todas las direcciones, confluyendo en la unidad y la armonía. La luz naranja en el centro representa el sol (de la esperanza), con el brillo de sus rayos creciendo gradualmente hasta volverse rojos, el color de la fortaleza y la energía. Esto simboliza un corazón lleno de amor que ilumina desde nuestra individualidad hacia los demás, con la floreciente energía libre de ego que extiende el amor en la forma de actividades humanitarias hacia aquellos seres en nuestro mundo. El círculo externo que es de color naranja simboliza la perfección de las actividades benéficas que son llevadas a cabo a través de una confianza sin temores y con la certeza del éxito.
Nosotros no vivimos en este mundo de manera independiente con nuestros propios medios y la práctica de Vivir para Amar, requiere esencialmente que nosotros interactuemos con otras personas y con otros seres en este universo.
Debemos prepararnos y estar listos para involucrarnos en el mundo en que vivimos con el amor que se puede desarrollar a través de estas prácticas, a veces por nosotros mismos y a veces con el apoyo de nuestros amigos y personas espiritualmente preparadas. Cuando suceden desastres naturales en nuestras comunidades, ¿dónde estamos nosotros? Cuando nuestro medio ambiente cada vez más está pasando por toda clase de amenazas, ¿qué estamos haciendo para ayudar?
Nosotros vivimos para amar, y no vivimos para odiar. Este es el momento para extender esta energía de amor hacia todos en nuestro mundo y todo ser sensible que podamos imaginar. Algunas personas encuentran muy fácil el rezar o ir a templos, aún las prácticas formales y serias como muy fáciles de ser llevadas a cabo, pero cuando llega el momento de interactuar con otros, están perdidos y se ponen muy frustrados. Si Vivimos para Amar, seremos capaces de ayudar a otros, de manera que se abran a sí mismos y compartan su amor y felicidad con todos aquellos conectados con ellos. El que esta pequeña visión se materialice depende íntegramente de cada uno.
Podemos comenzar dándole vida a esta idea de “Vivir para Amar” al interactuar con las personas y seres a nuestro alrededor, y al ser “Mensajeros de Amor” ante cualquier ser que entre en conexión con nosotros. Compartir con los demás y expandir nuestro amor, desde adentro hacia afuera, va a enriquecer nuestras propias vidas.
Podemos comenzar con un sentido práctico con las siguientes categorías.